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Lado izquierdo, lado derecho y religión
01/05/2019   |   Miscelánea
Lado izquierdo, lado derecho y religión

Desde que en el siglo XIX el sociólogo francés Robert Hertz, especialista en sociología de la religión, fuera pionero en analizar la supremacía del lado derecho en la mayoría de doctrinas religiosas, otros investigadores también han observado que en todas ellas la izquierda y la derecha constituyen un símbolo dual que configura las interpretaciones sagradas de la bondad y la maldad, lo divino y lo demoniaco, lo sagrado y lo profano… En la mayoría de creencias, el lado izquierdo sale mal parado, pues es el que suele estar cargado de connotaciones negativas, aunque, como podréis leer en este post, siempre hay excepciones.

Es el caso de los celtas, que ensalzaban el valor sacro del lado izquierdo y lo asociaban con la luna y la femineidad, fuente de toda la vida. Además, su concepción del mundo consistía en un eje imaginario que iba del Oeste al Este, de manera que la izquierda era el Norte y la derecha, el Sur.

Platón y Aristóteles en el fresco La escuela de Atenas (1509), de Rafael

En cambio, los griegos relacionaban lo divino con la derecha y lo demoniaco con la izquierda. Ya en el siglo III el filósofo neoplatónico Jámbligo recogió en su libro Vida pitagórica, que el matemático y filósofo Pitágoras recomendaba entrar a los lugares sagrados con la derecha por considerarse algo divino. También relacionaba la derecha con la masculinidad, la fuerza y la bondad y, por tanto, la izquierda quedaba asociada a la femineidad, la debilidad y la maldad. Esta identificación helénica de lo masculino con la derecha y lo femenino con la izquierda, dio lugar al mito de que se engendraba un varón si la “semilla” del padre provenía de su testículo derecho; en cambio, nacería una niña si la semilla venía del izquierdo. De hecho, durante siglos muchos hombres que querían ser padres se ataban un testículo u otro para elegir el sexo de sus descendientes.

Posteriormente, Aristóteles consideró que lo bueno es lo que estaba a la derecha, encima y delante, mientras que lo malo era lo que estaba a la izquierda, debajo y detrás. También Platón en el mito de Er de su obra La República escribió que el camino de la derecha era el que conducía hacia el Cielo. A la izquierda, ambos filósofos conversan en la pintura al fresco La Escuela de Atenas (1509), de Rafael.

Por el contrario, en la Antigua Roma la izquierda tuvo en un primer momento una connotación positiva, ya que los augures (sacerdotes que practicaban la adivinación de forma oficial) provenían del Este. El concepto negativo que el lado izquierdo adquirió posteriormente en esta cultura clásica fue debido a la influencia griega y no es casual que ambas civilizaciones crearan un alfabeto que se escribe de izquierda a derecha.

Pero, paradójicamente, según afirma Melissa Roth, autora del libro El asunto de los zurdos: cómo los zurdos han sobrevivido y prosperado en un mundo de diestros (The Left Handed Stuff: How the Left-Handed Have Survived and Thrived in a Right-Handed World), la percepción de que la izquierda no inspira ninguna confianza pudo haberse originado por la intención de algunos personajes históricos zurdos de la antigüedad de sacar ventaja frente las costumbres diestras. Parece ser que fue el caso del emperador Julio César (100-44 a. C.), quien supuestamente promovió la costumbre de saludarse con la mano derecha para demostrar que se iba desarmado, pero esto era una ventaja para él porque, siendo zurdo, podía coger su arma con su mano dominante.

El Sapa Inca Lloque yupanqui

En la cultura inca las percepciones hacia el empleo de la mano izquierda también eran favorables y todavía en la actualidad la población andina considera que los zurdos poseen habilidades espirituales como la sanación o la magia. El tercer Sapa Inca –así se llamaba a los gobernantes del reino o curacazgo del Cuzco, una zona del actual Perú–, Lloque Yupanqui, en la imagen de la izquierda, vivió en el siglo XIII y era apodado Zurdo Memorable.

Sin embargo, en el extremo opuesto del mundo la tribu maorí consideraba el lado derecho como el lado de la vida y el izquierdo, como el de la muerte. La derecha también representa la fuerza, el vigor o la energía, la masculinidad y el bienestar, mientras que el izquierdo se asociaba, por tanto, con la debilidad, la femineidad y el infortunio.

En el judaísmo las enseñanzas de la cábala (sistema de interpretación mística y alegórica del Antiguo Testamento) identificaban la derecha con la misericordia y el pilar masculino del Árbol de la Vida, mientras que la izquierda reflejaba la disciplina y era el pilar femenino en el Árbol. En esta dualidad predominaba la derecha, pues, si había que elegir entre ambas, la misericordia era primordial. Además, en el Antiguo Testamento se explicaba que el ser humano tiene dos impulsos o yetzer: el yetzer tov, situado a la derecha, era la inclinación hacia el bien; el yetzer ra,a la izquierda, era la inclinación hacia el mal. También la Torá o ley judía identifica el lado derecho con lo bueno.

En las variedades tradicionales del budismo y el hinduismo tántricos (el trantra es una colección de textos sagrados que recoge doctrinas, prácticas y ritos esotéricos) el Nirvana, es decir, la liberación o conciencia plena, podía alcanzarse por medio de dos senderos: el de la mano derecha (Dakshinachara o Dakshina Marga), la vía socialmente aceptada centrada en la meditación y el ascetismo que prescinde de la actividad sexual; o el de la mano izquierda (Vamachara o Vama Marga), la vía no ortodoxa (no oficial) que consistía en la práctica de actividades prohibidas (el sexo, beber alcohol, etc.) por las religiones budista e hinduista para alcanzar la iluminación. Aunque los dos caminos se podían seguir para conseguir el estado de iluminación, se consideraba que el Dakshinachara era el más elevado, mientras que el Vamachara era el más rápido, pero no el más adecuado para todos los practicantes.

El pantocrátor de la iglesia de San Clemente de Tahull (hacia 1123)

En el islamismo el lado derecho simboliza la dicha y el izquierdo, el infortunio. Su libro sagrado, el Corán, también refleja la preeminencia de la mano derecha que principalmente se utiliza para ceremoniales religiosos, así como para comer y saludar, mientras que la mano izquierda en la cultura árabe queda relegada a actos más mundanos como la higiene personal, desvestirse...

Finalmente, en el Cristianismo la mano derecha está asociada con Dios y es la que se utiliza para bendecir y santiguarse –hacerlo con la izquierda se considera blasfemo–. Incluso, en la Iglesia ortodoxa griega, donde la señal de la cruz se realiza en sentido contrario (arriba, abajo, derecha e izquierda), el acto de signar también se ejecuta con la diestra. Por el contario, la mano izquierda está vinculada con la debilidad, la inmoralidad, el demonio y el juicio o castigo. Es por esto que la mano preferida de Dios es la derecha, que su hijo, Jesús, se sienta a la derecha del Padre, y que el día del Juicio Final es en el lado derecho donde se encontrará el camino de la salvación, mientras que los que se encuentren a la izquierda de Cristo serán condenados. En la imagen de al lado el pantocrátor de la iglesia románica de San Clemente de Tahull (Lérida), un fresco pintado hacia el año 1123.

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